El Alto Impacto de la Violencia Desnuda la Ineptitud de Maru «La Absoluta´´ Campos

Cd. Juarez, Chih.-  La Línea, La Empresa, Mexicles, Aztecas,  pero hoy queda comprobado que “Los Doblados” no solo no han disminuido su grado de violencia, lo han recrudecido.

Entre todos disputan los secuestros y tráfico de migrantes, la venta de mariguana, fentanilo, cristal; el cobro de derecho de piso por el paso de drogas hacia El Paso, extorsiones, sicariato, los múltiples negocios al interior del Cereso estatal 3 etc.,. Un promedio de 100 asesinatos por mes ocurren en la ciudad como causa de todo ello.

En versión digital presentamos hoy un par de fotografías que removerá todo tipo de sentimientos según el entorno particular y general de quienes se detengan hoy a leer La Columna.

En una de ellas aparece un hacha de mango corto, un machete con filo por un lado y serrucho por el otro, un cuchillo delgado de hoja corta y mango de madera largo, otro machete con solo filo de un lado, otro cuchillo tipo segueta, otro cuchillo hechizo con largo mango de tubo, dos cuchillos segueta más y al final un afilador, o amolador como era conocido hace décadas.

Cada una de esas nueve “armas blancas” fue “acondicionada” para ser utilizada en la mutilación de cuerpos de personas que previamente fueron sometidas a torturas indecibles y finalmente privadas de la vida asfixiándolas o a balazos.

El final de todo el patológico “ceremonial”, el clímax de sangre,  llegaba al momento de sacar el corazón a los difuntos(as) y colocarlo como ofrenda en un altar a la Santa Muerte, del cual presentamos la segunda fotografía. Así fue narrado por detenidos antes policías investigadores.

En esa imagen aparece “la niña blanca” en tamaño que aparenta entre metro y medio a dos metros tomando con su huesuda mano derecha la cabeza de un búho y la clásica guadaña que la distingue no hacia arriba sino a sus pies. Su túnica es emplumada de colores verde, café, rojo, naranja, mostaza y blanco del pecho hacia el cráneo encapuchado.

Ambas fotos corresponden a un domicilio del fraccionamiento Sierra Azul, entre las calles Hacienda de Medina y de Grajeda. Hasta ahí fueron conducidos agente de investigación y peritos el nueve de diciembre en el seguimiento a varios asesinatos, uno de ellos, un conductor de plataforma.

El Fiscal Salas dio a conocer que fueron detenidas varias personas: Ezequiel, M., Jonathan Michell A., y Jonathan Eduardo C., que, junto con otros integrantes de la pandilla AA, estarían relacionados con los homicidios de al menos 20 personas, la mayoría de ellos aparentemente identificados con otra pandilla igual de inclemente y deshumanizada, Los Mexicles.

La operadora material de todos esos crímenes, “administradora” inclusive de las casas de seguridad donde eran desmembrados los cuerpos y sus corazones ofrecidos a “La Calaquita”, está ubicada con el nombre de Michelle Angélica Pineda Valdez, una mujer con larga trayectoria en la pandilla.

Ella está bajo el mando de “El Nikillo”, Osvaldo Alonso Morales Herrera, recluido en el Cereso desde hace más de 10 años. En La Columna titulada “Decomiso y reconfiguración en el Cereso 3”, publicada el pasado 10 de diciembre, comentamos algo sobre el tamaño de su poder.

Ha sorprendido no que Michelle Angélica siga dirigiendo en las calles a una importante facción de los Doble AA, al final de cuentas es una de sus operadoras clave en todo tipo de delitos, sino que continúe libre.

Ella estuvo detenida y fue juzgada por el asesinato de una estudiante de Bachilleres de solo 15 años de edad, ocurrido la noche del 10 de septiembre del 2020 en las calles Linaza y Epazote, de la colonia Ampliación Aeropuerto.

Efrén Mota García, José María F. M. y Michelle llegaron hasta el lugar en un vehículo y dispararon contra la estudiante y un acompañante de ella que logró sobrevivir y pudo narrar con detalles nombres y ubicaciones de sus atacantes.

Los tres fueron detenidos meses más tarde pero absueltos en audiencia de juicio oral a las nueve de la mañana del siete de diciembre del 2022 por la jueza Claudia Domínguez Curiel quien concluyó que el hecho fue acreditado, el asesinato (¡¡!!) pero “no la participación de los acusados”.

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